Con gran alegría compartimos los frutos del 23.° Retiro Espiritual Juvenil Kerigmático, organizado por el área de Educación Religiosa de la Institución Educativa Ciudad de Asís en Puerto Asís (Putumayo, Colombia), una obra educativa acompañada por la Congregación de Franciscanas de María Inmaculada. Evocando las palabras de Gabriel García Márquez: «La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla», abrimos el corazón para narrar esta maravillosa obra de Dios.

Del 16 al 19 de julio, los jóvenes de la Promoción 2026 (grado undécimo) cambiaron las pantallas por una aventura inolvidable en los paisajes de San José de Isnos, Huila. Esta bendita experiencia se preparó desde el primer momento con amor, esmero y entrega total, cuidando cada detalle para ofrecer lo mejor a las cosas del Señor.

Mucho antes de partir, un maravilloso equipo de padres de familia líderes de cada grado se unió en oración para organizar los momentos más significativos del viaje. Conscientes de que este retiro es un paso vital en la vida de los muchachos, la comunidad entera se puso de rodillas: se ofrecieron Eucaristías y se encendieron cadenas de oración con el único fin de pedirle a Dios que tocara la mente y el corazón de cada participante. Guiados por nuestras queridas Hermanas Franciscanas, la Hna. María Concepción Agreda Buesaquillo y la Hna. Elvia Bertha Muñoz Solarte, los jóvenes vivieron este retiro como un auténtico regalo del cielo en medio de la naturaleza, propicio para sanar, perdonar y transformar vidas.

Un encuentro vivo con Jesús Eucaristía y la Palabra

En el marco de la preparación para el centenario de la Adoración Perpetua, los jóvenes profundizaron en el gran legado que nos dejó nuestra Beata Madre Caridad Brader: el amor y la devoción a la Adoración Perpetua. Las palabras de Jesús en el Evangelio se hicieron vida: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre» (Jn. 6, 51).

Durante toda la jornada, Jesús Eucaristía permaneció hermosamente expuesto en el lugar de predicación. De manera espontánea, los jóvenes y los miembros del equipo misionero pasaban en parejas para realizar turnos de adoración de 10 minutos. Este diálogo cara a cara con el amado Jesús marcó profundamente sus vidas. Al salir de la capilla, sus rostros reflejaban una profunda paz; se sintieron amados por el Señor y ante Él depositaron sus dudas, tristezas, realidades familiares, decepciones, luchas y anhelos.

Esta vivencia en tierras huilenses permitió a los estudiantes comprender que el mensaje de Dios no se queda en un cuaderno. Aprendieron que Su amor se encarna en el día a día a través de la ética y el respeto por el prójimo. Haciendo honor a su lema, descubrieron que las cosas del mundo se quedan pequeñas frente a la grandeza de Dios.

Un momento de gran gracia ocurrió cuando los chicos aceptaron el reto de desconectarse por completo de las redes sociales y de sus teléfonos celulares para conectarse en oración. Este «silencio digital» obró milagros: les permitió vivir un encuentro profundo consigo mismos, contemplar con asombro la belleza de la creación y consolidar una fraternidad auténtica, hecha de miradas y abrazos reales de reconciliación con sus compañeros. En el silencio de la montaña, cada joven abrió su corazón a la acción transformadora de Jesús Resucitado en la Eucaristía.

Juntos en comunidad: «El Desafío con Cristo»

La diversión y el trabajo en equipo también tuvieron un sentido formativo gracias a la metodología del juego cooperativo. Organizados en ocho comunidades apostólicas y liderados por sus propios capitanes, los muchachos superaron retos que les enseñaron el valor de la verdadera amistad, la entrega, el diálogo fraterno, el liderazgo y la convivencia pacífica.

Estas dinámicas los impulsaron a mirarse a los ojos, ponerse en el lugar del otro y practicar el perdón recíproco. De este modo, se sanaron heridas causadas por el acoso escolar (bullying), construyendo en su lugar un ambiente lleno de fraternidad y empatía.

Abrazando a nuestras familias

Lo más hermoso de este proceso fue la participación activa de las familias en cada paso. Aquellas oraciones iniciales se transformaron en emotivas cartas de reconciliación que los padres escribieron con el alma, las cuales hicieron latir con fuerza los corazones de sus hijos en Isnos.

Al regresar, el auditorio del colegio se iluminó en un emotivo Rito de Acogida junto a Jesús Eucaristía. Con 23 años de trayectoria de este valioso proyecto pedagógico pastoral, se reitera que cuando un joven sana su interior, no solo transforma su propio proyecto de vida, sino que llena de luz y paz su hogar, su entorno escolar y su comunidad eclesial.

Pedimos al Señor que nos permita continuar realizando este proyecto pedagógico integral. Asimismo, animamos a otras instituciones educativas y parroquiales a arriesgarse a vivir esta experiencia con los estudiantes del último grado. Sin duda, es el regalo pastoral más bello e inolvidable que se les puede brindar al iniciar una nueva etapa en sus vidas.