El sábado 23 de mayo de 2026 iniciaremos nuestros encuentros para profundizar en la Misión Transformadora de nuestras obras de pastoral; un proyecto que hemos vivido como una gracia de unidad en la gran familia que conforma nuestra Congregación de Franciscanas de María Inmaculada.

En el contexto de las realidades globales emergentes, unidos a nuestra Asociación Laical de Misioneros Franciscanos de María Inmaculada, hemos trazado una ruta clara que propone un giro fundamental sobre nuestras obras educativas, misioneras y sociales: pasar de una pastoral de conservación para abrazar plenamente una pastoral transformadora.

Este cambio exige dejar atrás la autopreservación de estructuras y costumbres estáticas para dar prioridad a la renovación constante y a la misión. En lugar de esperar detrás de las paredes, asumimos el llamado a ser una Iglesia en salida, involucrándonos activamente en el acompañamiento de la vida cotidiana y adquiriendo el olor a oveja. El espíritu que moviliza esta acción se distancia del cumplimiento de un deber gravoso para nutrirse de la alegría evangélica nacida del encuentro con Jesucristo.

La labor pastoral de la congregación se sustenta en cuatro raíces fundamentales que transforman su acción. La primera es la Raíz Antropológica, inspirada en la dignidad franciscana, que promueve la fraternidad universal, el cuidado de la casa común, la humildad frente a los marginados y una profunda interioridad para evitar que el servicio se vuelva una rutina administrativa estéril. La segunda es la Raíz Teológica, guiada por el magisterio papal contemporáneo, que impulsa a la Iglesia a salir hacia las periferias (Evangelii Gaudium), asumir una ecología integral (Laudato Si’), rechazar la cultura del descarte mediante la amistad social (Fratelli Tutti) y educar de forma integral con cabeza, corazón y manos (Pacto Educativo Global).

Por otro lado, la Raíz Eclesiológica define el estilo comunitario a través de la sinodalidad y el reconocimiento del Pueblo de Dios, donde todos comparten la misma dignidad bautismal y caminan juntos mediante el diálogo, la escucha recíproca y el discernimiento colectivo. Finalmente, la Raíz Carismática se nutre del motor eucarístico de la Beata Madre Caridad Brader, quien enseñó a vivir con total disponibilidad bajo la premisa de hacer «Todo por amor a Dios y como Él lo quiere», reconociendo a Cristo en los más vulnerables y transformando la adoración en un compromiso social, económico y ambiental real.

Para generar cambios significativos, utilizaremos el método de Ver, Juzgar y Actuar. El primer momento consiste en escuchar y leer los signos de los tiempos en las realidades emergentes. Posteriormente, se pasa a discernir y analizar la realidad a la luz del Evangelio, la Eucaristía y el Magisterio. Finalmente, la etapa de actuar implica ir adelante y ejecutar respuestas tangibles a favor de los excluidos, utilizando la curiosidad paradójica, los actos creativos y la voluntad de arriesgar como combustibles de cambio.

La herramienta definitiva para consolidar este proceso es el perdón y la reconciliación, inspirada en la máxima de amar cordialmente para hacer más suave la vida. A nivel personal, el perdón ofrece liberación y abre caminos a una nueva convivencia; a nivel comunitario, supera divisiones internas cultivando el diálogo sincero; y a nivel social, actúa como un puente para mediar en conflictos entre diferentes grupos, culturas y creencias.

Bajo la consigna de realizar todo por amor a Dios y como Él lo quiere, los invitamos a consultar en el siguiente enlace la fecha y hora de los encuentros, invitándolos a seguir construyendo juntos el futuro de nuestra pastoral.

Como parte de este proceso es muy importante escuchar la voz de todos, por eso hemos creado un enlace para que compartas con nosotros tu experiencia y haga parte del contenido de nuestra página web. Cuéntanos en un corto texto de máximo tres párrafos, acompañado de 3 o 4 fotografías; como tu fraternidad, obra o grupo de Miframi, vivió la experiencia.