Con inmensa alegría franciscana y el corazón rebosante de gratitud, la Congregación de Franciscanas de María Inmaculada celebró el testimonio de amor y entrega de un grupo de religiosas que renovaron su «Sí» al Señor al cumplir 25, 50 y 60 años de vida consagrada.


Su fidelidad es un faro de luz que ilumina el caminar de la congregación y demuestra la belleza de consagrar la vida al servicio del Evangelio, al estilo de San Francisco de Asís y de la Beata María Caridad Brader.

Un hito de fe: 98 Años de Adoración Perpetua en Maridíaz
Esta celebración congregacional de acción de gracias tuvo un marco de profunda gracia: la conmemoración de los 98 años de Adoración Perpetua en el Santuario Eucarístico de Maridíaz. A los pies del Santísimo Sacramento, donde día y noche se mantiene viva la llama de la oración, entregamos el ministerio y la vocación de nuestras hermanas homenajeadas:
- Bodas de Diamante (60 años): Seis décadas de donación generosa, perseverancia e itinerancia evangélica de las Hermanas Nisla Elizabeth Young, Aura Elisa Romo Romo, Clara Virginia Pabón Díaz, Carmen Rosa Benavides, Alba Cecilia Muñoz Benavides, Ana Lidia Quroz Conejo.



- Bodas de Oro (50 años): Medio siglo de siembra silenciosa, fecunda y llena de alegría franciscana de las Hermanas María Ilse Salazar Morales, Estela María Rojas Rodríguez, Israelita Vásquez Vera, Graciela Grisales López, Evarista Bueno Romero.



- Bodas de Plata (25 años): Un cuarto de siglo de juventud entregada, renovación constante y servicio fraterno.



Acompañadas por todas las Hermanas de su comunidad, familiares y amigos, la ocasión fue una fiesta de fraternidad en la que resonó con fuerza la gratitud por el regalo de la vocación.
A todas las Hermanas Jubilares, expresamos nuestro más profundo agradecimiento por su «sí» que se renueva cotidianamente y por ser reflejo vivo del Amor Eucarístico. Que la Santísima Virgen María Inmaculada las siga protegiendo con su maternal ternura.
¡Paz y Bien!





